
| IRONFOLO |
| Autor: Alfredo Follonier |
| Ano: 2006 |
Como ya es costumbre después de alguna carrera importante, les escribo para contarles de una nueva hazaña: ya soy un IRONMAN!!!! Sí!, el domingo pasado, 28 de mayo del 2006, corrí mi primer Ironman, y por si fuera poco terminé y de una manera muy digna, además de haber completado la carrera en un tiempo muy bueno para mis aspiraciones: 10 horas 31 minutos 42 segundos, que significo el puesto 193 en la general (de 1.220 triatletas) y 26 en mi categoría (25-29 años, que eran 150 aproximadamente).De la carrera les puedo contar que está excelentemente organizada y que es durísima, les recuerdo que son 226 km en total. Divididos en 3,8 km de natación, 180 km de ciclismo y 42,2 km de trote. Del agua pude salir en una buena ubicación: 62 en la general y con un tiempo para mi espectacular, ya que pensaba hacer 58 minutos e hice 53 minutos y fracción, aunque en el segundo tramo tuve un problema de orientación y debo haber nadado unos cuantos metros de más. Después vino el ciclismo, con 2 vueltas de 90 km. En la primera no hubo mayores problemas y la verdad que anduve muy bien, todo según lo planeado o mejor aún. Después vino la segunda vuelta, en donde se levantó viento, lo que hizo que mi ritmo baje un poco, pero por suerte al terminar el ciclismo había hecho el mismo tiempo que hacia en los entrenamientos, así que hasta ahí todo excelente, lo único que me preocupaba era que me había dolido bastante la cintura en los últimos 50 km del ciclismo, por lo que no sabía que sucedería en la maratón, aunque para ser sincero no quería pensar mucho en eso, uno se va poniendo metas mas cercanas, y trata de no pensar en todo lo que le queda, porque sino se hace más duro de lo que es. Uno trata de ir poniéndose metas cortas, como en 10 km hay un retorno o en 5 km hay un puesto de hidratación, etc. El tiempo del ciclismo fue de 5 horas 39 minutos, pero como en el crono te agregan las transiciones del agua a la bici y de la bici al trote al tiempo del ciclismo me adicionaron 5 minutos.Hasta hay todo iba excelente, pero después venia la maratón, en donde seria 1 vuelta larga de 21 km y 2 de 10,5 km. Mi meta ahí fue terminar los primeros 21 km, ya que eran muy duros, porque tenían muchas subidas. El tiempo de los primeros 21 fue de 1 hora 51 minutos, un tiempo más que bueno pensando en todo lo que ya se había hecho, además ya había pasado la etapa de las subidas pronunciadas, ahora sólo me quedaba hacer 2 vueltas cortas (de 10,5 km). La meta ahí era terminar la primera vuelta corta, ahí todavía me sentía muy bien, pero parece que el cansancio se empezó a notar, ya que esperaba poder hacerla en 55 minutos y tuve un crono de 1 hora, igualmente era muy bueno. Ahora sólo me quedaba la última vuelta, y por suerte la comencé muy bien de ánimo y con pocos dolores, o mejor dicho con dolores pero hasta ahí soportables. Me imaginaba que ahí venia lo peor, ya que siempre se habla de la muralla de los 30 km en la maratón, pero por suerte todavía no venia el bajón. Así que iba tranquilo y contento, a un ritmo más lento que al principio, pero también era obvio que eso iba a pasar. Lo feo empezó al kilómetro 35, en donde el dolor empezó a ser más fuerte y por momento insoportable, pero me decía a mi mismo “vamos Folo que queda menos”, pero llegado el km 37 el dolor en la cintura fue insoportable y tuve que caminar unos 200 metros aproximadamente.En ese momento me sentí muy mal, ya que el dolor era mucho y la cabeza empezaba a flaquear, no quería ni pensar en abandonar, quería caminar hasta sentirme mejor y después correr hasta la meta. Creía que caminaría 100 metros, pero se transformaron en 200, y la cabeza empieza a trabajar en contra. Por suerte, justo en ese momento, que es donde uno necesita un impulso extra me paso una amiga que iba por la primera de las vueltas cortas (“gracias Silvia”) que me dio ánimo, y para mi fue como despertarme, y me di cuenta de que no faltaba nada, así que empecé a correr detrás de ella por 500 metros y después me di cuenta que faltaban 4 km y ahí decidí ponerle todo, aunque duela, así que pase a Silvia y me dirigí a meta a un ritmo que superaba a los de los primeros 21. Faltando 1 km uno pasa a un pasillo especial, en donde sólo corren los que van para la meta, y ahí la emoción se pone a flor de piel y las lágrimas se te escapan y uno no puede creer lo que esta por hacer, se está por transformar en un IRONMAN. Faltando 300 metros, momento en donde ya llevaba una Bandera Argentina levantada con los 2 brazos (en la foto de la llegada se puede ver que en la calza tengo las banderas Chilena y Argentina) personas me gritaban: “alégrate que ya llegaste, no llores”, pero las lágrimas no las podía controlar, se escapaban como el sudor. Llegué a la meta y me puse a buscar desesperado a mi familia, que me había dado apoyo en distintos lugares de la carrera y creo que la emoción fue mayor cuando pude abrazar a Vero (mi señora) y a mi papá, y decirles: “YA SOY UN IRONMAN”. Saludos para todos. Folo |