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Crônicas

 

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Mi primer Ironman Brasil 2003
Autor: Eladio Quintero
Ano: 2003
 
En una ocasión hablando con mi amigo Martín Ortiz , comentamos, debemos ir a hacer un Ironman. Después de ver las diferentes opciones, decidí inscribirme en el Ironman de Brasil, que se realiza en la ciudad de Florianopolis al Sur de este país muy cerca de Uruguay y Argentina.

El camino al Ironman comenzó cuando realice mi primer Triatlón Sprint, hace tres años, puesto que comencé a entrenar el deporte del triatlón de una forma programada, con planes de entrenamiento basado en 18 semanas previos a cada evento, de esta manera pase de un Triatlón Sprint a un Triatlón Olímpico, varios triatlones de Portobelo, un Half Ironman.

Como ven comencé a correr el Ironman por lo menos 5 meses antes de la prueba, en donde aprovechaba al máximo cada día, todo el tiempo disponible para poder cumplir con mi plan de entrenamiento, que me exigía muchas horas a la semana las que tenia que repartir en las madrugadas y por las noches y los fines de semana hacer largas distancias de ciclismo y carrera pedestre, todo esto sin descuidar mis obligaciones laborales, de esposo y padre.

Llego la fecha del evento, cinco días antes viaje a Brasil vía Sao Paulo, para luego tomar otro vuelo al día siguiente a Florianopolis, el avión iba repleto de atletas que se disponían a realizar el Ironman, al aterrizar ya las promotoras de viajes del evento nos estaban esperando para trasladarnos a los diferentes hoteles en donde estaríamos hospedados. Florianopolis es una isla hermosa separada de la costa a muy pocos kilometros a tal punto que hay un puente que la une con tierra firme. El clima era frío como estar en Boquete pero con mucho sol, el paisaje espectacular, sus playas de arena blanca, la convierten en uno de los sitios turísticos de mayor atracción en Brasil.

En el hotel en que estaba hospedado pude hacer amistad con atletas de Colombia, Argentina y Puerto Rico, todos preguntaban lo mismo, ¿Es tu primer Ironman? A lo que respondía que si, y el consejo era el mismo el primero es para adquirir experiencia y terminarlo, no te apresures que la meta siempre está ahí esperando.

Dos días antes se realizó la verificación del registro de inscripción, se nos entregó los paquetes de carrera y el congresillo técnico para explicar todo respecto a la ruta de carrera. Ese día pude nadar en el mar y montar bicicleta por espacio de una hora.

El día anterior a la carrera amaneció lloviendo con mucha brisa la cual permanecería hasta el día después del evento. La brisa altera la situación en el mar, puesto que producto de este fenómeno tenia que nadar con mucho oleaje.

La noche antes del evento no podía dormir pensando en lo que me esperaba, pero estaba confiado en el entrenamiento que había realizado, cuando ya me había quedado dormido sonó el despertador a las 3:30 a.m., hora de levantarce pues el desayuno estaría servido desde las 4:00 de la mañana y teníamos que comer bien.

Después de desayunar tome mis paquetes de carrera y me dirigí hacia el área de transición en donde ya existía una enorme fila para ingresar, se me verificó en una lista y se me marcó mi numero de carrera en el cuerpo, entre para verificar la presión de aire de las llantas de la bicicleta, la cual la habíamos entregado desde el día anterior. Llegue a la playa en donde los atletas elites estaban a punto de partir, los aficionados partiríamos 10 minutos después. La natación se desarrollaría en forma de triángulo una sola vuelta de 3,800 metros de mar.

Se dijeron las palabras de bienvenida y una oración por parte de un párroco, a las 7:00 en punto se dio la partida de a los elites, al verlos partir y estar rodeado por mas de 700 atletas la adrenalina me comenzó a agobiar, la brisa continuaba muy fuerte y las bollas prácticamente no se veían, como no soy un nadador rápido me coloque en la partida entre los últimos, 7:10 a.m. y comenzó mi carrera, entre gritos, manotazos y patadas busque una colocación en donde no estorbara y estuviese cómodo, increíble dos brazadas y teníamos que sacar la cabeza para orientarnos, el oleaje era tan fuerte que sentías el subir y bajar de las olas, al salir del agua corrí hacia el área de transición a través de duchas de agua dulce, al entrar a la carpa de cambio me coloque los zapatos de ciclismo, los guantes y el casco de la bicicleta, tome algo de agua y salí a retirar la bicicleta, al dirigirme hacia la salida que emoción al escuchar mi nombre a través de los micrófonos en donde destacaban que era de Panamá, que tenia 42 años, que era casado y de profesión arquitecto, esto me lleno de mucho regocijo pues era algo que no esperaba.

El ciclismo se desarrollaría en un circuito de 2 vueltas cada una de 90 kilómetros a través de una autopista que nos llevaría a recorrer la isla en su parte norte, pasando por áreas llenas de avenidas y en donde el evento tenia un carril cerrado exclusivamente para los atletas. La ruta tenia 12 lomas difíciles de escalar y peligrosas al bajar por lo fuerte que se mantenía la brisa que por lo general te pegaba de costado haciendo difícil el recorrido. A cada 10 kilómetros había un puesto de abastecimiento en donde te brindaban agua, gatorade, y bananas. Como me habían aconsejado programe la alarma de mi reloj cada 15 minutos para comer, había que mantener los niveles de glucógeno y sodio. Quedaba impresionado de ver a los otros atletas que iban delante de mí al crusarme con ellos, tanto hombres como mujeres se veían muy fuertes y rápidos.

A 3:14 horas complete mis primeros 90 kilómetros y comencé a organizar mi tiempo, había que terminar fuerte para enfrentar el maratón. El ciclismo lo termine en 6:45 horas y me sentía muy bien. Llegue nuevamente al área de transición donde me coloque las zapatillas, fui al baño, tome un poco de agua y salí para comenzar los 42 km. de la maratón.

A eso de las 3:30 de la tarde comencé a correr, con un poco de frío, pero me sentía muy bien, en ese momento pude ver a Ileana mi esposa la que corrió algunos metros a mi lado para preguntarme como me sentía y tomar una que otra foto, esto me hizo sentir aun mejor.

El recorrido era una sola vuelta y en el piso estaba marcado cada km, trate de imponer un ritmo de carrera y al completar los 10 primeros kilómetros los había recorrido en menos de una hora lo que pense que si mantenía ese paso podía hacer el maratón en un poco mas de 4 horas, pero lo que no esperaba que al kilometro 13 hasta el 17 me encontraría con un terreno lleno de lomas cortas pero muy empinadas que te harían reducir el paso. La organización del Ironman Brasil tenia a cada 3 kms un puesto de abastecimiento en donde te ofrecían agua, bananas, panes, dulces, frutas disecadas, coca cola, gatorade, y al caer la noche hasta caldo de pollo caliente, en cada puesto el entusiasmo de los voluntarios era grande, te aplaudían, conversaban al brindarte algo de comer preguntaban de donde eras y te alentaban a seguir adelante. Al completar el km 25 me propuse metas cortas, a buscar km por km. A esa altura de la carrera por mi mente paso de todo tipo de imágenes y recuerdos, pero trataba siempre de mantener mi pensamiento con las imágenes de mis hijos Ian y Lothar, nombres que me había impreso en mi antebrazo para recordar cada vez que mirara mi monitor cardiaco que debía mantenerme controlado las pulsaciones, y que al igual ellos me esperaban en casa y que para eso debería terminar sano. Cuando estaba por el kilometro 37 logre encontrar nuevamente a Ileana la que estaba esperándome con una franela para el frío, pero a esa altura era tanto la emoción que me embargaba que prácticamente no lo sentía, al pasar por el ultimo puesto de abastecimiento los voluntarios te invitaban a bailar zamba y te felicitaban porque lo que hacia falta para terminar era nada, en ese ultimo km. apreté el paso y me pase a mas de cuatro.

La meta estaba en el centro de una peatonal comercial rodeada de edificios, ya eran pasada las 8 de la noche y el publico estaba a ambos lados, eran los últimos 195 metros y todos te aplaudían, vitoreaban y estiraban las manos para felicitarte, como si fueses el ganador de la carrera, nuevamente decían tu nombre por los micrófonos era tal la alegría que sentía que se me salieron las lagrimas de tanta emoción, no lo podía creer estaba a unos pasos por terminar y antes de cruzar la meta grite el nombre de mis hijos a los que le dedicaba esta primera prueba del Ironman.

Al cruzar la meta me colocaron una medalla y se me hizo entrega de una camiseta de finalista, una enfermera se me acerco me cubrió con una toalla y rápidamente me hizo un diagnostico, para evaluar mi situación de salud, ¿Cómo se siente, algo le duele, puede respirar bien, camina sin dificultad? Entre otras cosas, en verdad me sentía bien, procedieron a llevarme a la carpa de masajes en donde me comenzó a dar mucho frío, luego de los masajes me mandaron a la carpa hospital para que me dieran una frazada para el frío y me curaran las quemaduras que tenia en el cuello producto de la natación.

Al entrar al hospital quede impresionado por la cantidad de personas que estaban en camilla con venoclises y algunas con mascaras de oxigeno, en ese momento me dije, yo no quería terminar así y me sentí orgulloso del trabajo realizado y de convertirme en el segundo panameño en completar el Ironman.

A diferencia de otras carreras de fondo que había realizado quede motivado a volver a repetirlo, y si Dios me ayuda regreso el próximo año. Espero que este recuento motive a alguna otra persona y los exorto a vivir esta gran experiencia.

Gracias a ORACLE SOLUSOFT patrocinador principal, a la UNION DE TRIATLON DE PANAMA y a todas aquellas personas que de una forma u otra me apoyaron, y muy en especial a mi esposa y mis hijos que sin su apoyo no hubiese podido realizar esta aventura.

Eladio.