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Crônicas

 

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MI PRIMER TRIATLON....UNIRONMAN
Autor: Diego DANERI
Ano: 2009
 
MI PRIMER TRIATLON…..UN IRONMAN



Corría el mes de Septiembre del 2008 y el Dr. Atilio MARESCA, de 53 años, un amigo y compañero entrañable de innumerables carreras de aventuras, carreras de expedición, ultramaratones y de entrenamientos interminables, me propone correr un IRONMAN.



La primer imagen que se me vino a la mente, fue la del programa EL DEPORTE Y EL HOMBRE que conducía Pancho IBAÑEZ y que veía incansablemente en mi casa de Villa Urquiza cuando transcurría mi infancia. Allí mostraban imágenes del IRONMAN DE HAWAI, donde un tal SCOTT sufría durante horas para ganar esta durísima carrera.



Para que se entienda, este deporte se inicia con 3800 metros de natación, para continuar con 180 kilómetros de bicicleta y terminar con 42 kilómetros de carrera pedestre, contándose con 17 horas máximas para terminar la carrera. Es decir, se inicia a las 07.00 de la mañana y el tiempo máximo para traspasar la línea de meta es el de las 24.00 horas, luego de ello los que no arriban son descalificados.



Como Profesor Nacional de Educación Física mi primer análisis razonado fue decir que era prácticamente imposible, una locura, que si bien habíamos hecho carreras de expedición, aventura, maratones, entro otras cosas, no teníamos suficiente preparación en ciclismo como tampoco en natación. Antes de abordar un IRONMAN deberíamos entrenar para alguno de los triatlón más cortos, como los denominados SHORT, OLIMPICO o MEDIO IRONMAN y luego de una o dos temporadas, si afrontarlo.



Pero la propuesta me quedo dando vueltas en la cabeza. Era un desafío que no podía rechazar. No sabía si en otro momento de mi vida se iban a dar las circunstancias para realizar un IRONMAN. Era un desafío conmigo mismo. Hasta el momento no había leído o estudiado las características técnicas, físicas y volitivas necesarias para afrontar una prueba como esta, me compre unos libros de TRIATLON, me los devoré y llegue a la conclusión de que si bien metodológicamente no era lo correcto, se podía hacer. Para ello debíamos afrontar los entrenamientos concienzudamente y no perder ni un minuto.



También debía hacer una investigación de costos de inscripción, de equipo, de bicicleta de triatlón que no tenía, de alojamiento, transporte y tiempos de entrenamientos, entre otras cosas a analizar.



Luego de varios días le mande el siguiente mensaje de texto a mi compañero Atilio..... pasaran los años, tendremos problemas, leves o no tanto, seguramente estos obstáculos que nos ponga la vida en el camino serán superados, con mayor o menor esfuerzo, con mayor o menor dolor, pero a nosotros que amamos el/los deportes y los desafíos JAMAS OLVIDAREMOS haber corrido un IRONMAN.¨



El proyecto IRONMAN FLORIANOPOLIS 2009 estaba en marcha. Pero, había un pequeño escollo en el camino, antes de iniciar los entrenamientos propios de esta prueba, debíamos entrenar para una carrera que teníamos en noviembre en Villa Pehuencia LA MISION RACE, carrera de 150 Km en la montaña con 5.000 metros de desnivel acumulado. Una vez concluida podríamos dedicarnos de lleno al IRONMAN. Así fue, en el mes de diciembre compre con mucho esfuerzo mi primer bicicleta de ruta adaptada para triatlón e iniciamos los entrenamientos.



Básicamente el entrenamiento consistió en la realización de dos disciplinas por días. Tome como base de operaciones para los entrenamientos de pileta y running el CÍRCULO DE OFICIALES Área Campo Libertador y para el ciclismo el SUPERMERCADO JUMBO del kilómetro 48 de la Ruta 9. Allí dejábamos los autos y salíamos a rodar hacia el norte, Escobar. Campana y hasta Baradero en alguna oportunidad, eran nuestros pasos obligados.



La PLANIFICACION DEL ENTRENAMIENTO la diseñamos con mi compañero. Decidimos hacer hincapié en el “volumen” en detrimento de la “intensidad” y en las disciplinas más débiles para nosotros, que eran el “ciclismo y la natación”, pero sin descuidar la más fuerte, la carrera pedestre.



Durante los seis meses de entrenamientos logramos los siguientes volúmenes, nadamos 100 kilómetros, pedaleamos 5000 kilómetros y corrimos unos 1500 kilómetros. El entrenamiento más largo e interminable fue el del día 1 de Mayo en el que hicimos 150 kilómetros de bici y 15 kilómetros de carrera pedestre. Siete horas y media Interminables ¡



Los deberes estaban hechos. El 27 de Mayo viajamos a FLORIANOPOLIS para dar el examen final, es decir participar en esta dura prueba.



Ya en Ezeiza se respiraba IRONMAN, había gente con ropa deportiva que arrastraba sus cajas enormes conteniendo las bicicletas. No habíamos salido y la ansiedad nos desbordaba. Al arribar, a la Ciudad de FLORIANOPOLIS también se respiraba IRONMAN. Gente de todas las nacionalidades y las razas rodando con sus bicicletas por sus calles, corriendo en sus veredas y nadando en su bahía. Todos muy compenetrados en la prueba.



El día de la prueba nos levantamos bien temprano, a las 04.00 estábamos desayunando en el hotel. Solos? No, de ninguna manera, muchos corredores se alojaban ahí, así que éramos una banda. Había franceses, alemanes, ingleses, norteamericanos, mexicanos, peruanos, y por supuestos algunos argentinos. A las 05.00 estábamos entrando al parque cerrado. Nos colocamos nuestros trajes de neopreno para afrontar el nado y a sentarse a esperar el momento de la largada. Fue en ese momento que me invadió algo de arrepentimiento, de temor, de inseguridad, era un medio que no conocía, que no dominaba. Habíamos entrenado bien, me preguntaba. Lo entrenado nos alcanzaría para terminar a tiempo la prueba. Podríamos hacerlo?



A las 06.15 marchamos a la playa. Todo era oscuridad, en FLORIANOPOLIS la salida del sol estaba prevista para las 06.50. A esa hora exacta comenzó a asomar el sol. En la largada mucha adrenalina, todos los participantes nerviosos y ansiosos. Ahí estaban los profesionales, los amateurs, los que ya habían corrido y los que debutábamos. Habría algún otro loco que no solo debutara en el IRONMAN sino en un TRIATLON.



A las 07.00 en punto sonó la chicharra que anunciaba la largada. Fue ahí que desaparecieron los miedos y los temores. Corro al mar y a nadar. El mar estaba muy picado para lo que tradicionalmente es FLORIANOPOLIS. Mucha corriente por debajo, que nos hace permanentemente corregir el rumbo. En particular yo trago mucho agua salada, que me hace vomitar faltando 1 km para llegar a la costa. Luego de 1 hora y 27 minutos termino la natación.

Me saco rápidamente el traje de neopreno y camino al parque cerrado. No me siento muy bien, el tomar agua salada me esta pasando su factura. Me coloco mi equipo de ciclismo y camino a buscar la bicicleta. Monto la bici y a pedalear. Primer objetivo (natación) cumplido. Segundo objetivo primera vuelta de 90 km en bici. Me voy recuperando paulatinamente. Hay bastante viento y hace frío. En los retomes intento visualizar si mi amigo andar cerca, pero no lo veo. Luego de 3 horas llego al km 90, media bicicleteada adentro. Me espera mi familia. Matías mi hijo de 10 años, me da coca cola y un sándwich. No quiero perder mucho tiempo, así que tomo unos sorbos saludo y me llevo el sándwich para comer mientras pedaleo. Pienso en los 90 km que me quedan, que son mi tercer objetivo. Empieza a llover, lo que hace difícil el manejo de la bici a la vez que peligroso. Luego de otras tres horas arribo al parque cerrado. Tan solo se interpone con la meta, 42 km. Me auto motivo y pienso “ya varias veces corrí 42 km”, no en estas circunstancias, pero se lo que es correr 42 km. “Así que adelante, con fuerzas y ganas. Muchas veces soñé con llegar a este momento, así que a meterle garra” Realmente me siento bien, disfrute el ciclismo y estoy disfrutando el running. Veo que los que van a delante están muertos, caminan, mi mente me pide a veces que me detenga pero a fuerza de voluntad la doble y continúo. No quiero caminar ni un paso. En el running paso gente de manera impresionante.



Me faltan trescientos metros y voy entrando a una pasarela que me llevará a la línea de meta. En ese momento escucho “papa te acompaño”, Matías corre conmigo los últimos metros, casi como si él mismo estuviese compitiendo, de este modo ambos cruzamos el arco de llegada. La emoción me invade, pienso en Lucas, mi otro hijo que se quedo en Buenos Aires, en los largos y extenuantes entrenamientos, en el calor del verano arriba de la bicicleta, en la ida y vuelta en la pileta del Círculo durante horas y en mi compañero. No sabía nada de él desde la largada, pero sabía en mi interior, que pese a la dureza de la carrera el podría hacerla, y no solo eso, sabía que bajaría el tiempo programado.



La organización excelente. No hubo detalle alguno, que se les hubiese escapado. Ni en la previa, ni en la carrera misma. En la prueba, agua fría, gatorade, geles energéticos, bananas, naranjas, pan, sales minerales suficientes, y luego de las 17.00 sopita caliente. Que grandes la organización. Bueno, es una de las carreras que integran el TOUR INTERNACIONAL IRONMAN y que clasifica para el mítico IRONMAN DE HAWAI. Los Brasileños, tremendamente amigables y amables.



Finalmente, decir que cumplí un sueño, pero un sueño que no tuvo origen en mi, sino en mi compañero Atilio. Fue el sueño de él, que él mismo supo compartir y hacer mío. Gracias Atilio porque sino hubiese sido por vos, JAMAS se me habría ocurrido embarcarme en tan titánica empresa.



Si uno tiene un sueño y se pone como objetivo realizarlo, define el/los caminos que lo llevarán hacia él, previa evaluación de todos los posibles, prevé los obstáculos que pueden interponerse, y las formas de superarlos, toma conciencia del esfuerzo, de los dolores, de las incomodidades y de las privaciones que hay que enfrentar en pos de objetivo (cumplir el sueño) y pese a todo ello decide afrontarlo, NADA ES IMPOSIBLE. Y si no se logra el cumplimiento del objetivo, pero se sabe que se hizo todo lo que se debía hacer y disfruta el proceso, el sueño, en parte, también esta cumplido.



Nuestra recompensa se encuentra en el esfuerzo y no en el resultado. Un esfuerzo total es una victoria completa Mahatma Gandhi



A, ya me anote para la Edición 2010.